sábado, 21 de marzo de 2015

Carlos Castaneda, Un Guerrero Espiritual De Nuestro Tiempo


En el mítico y contracultural año de 1968 vio la luz un libro que transformó, literalmente, las vidas de millones de personas. Su título era "Las enseñanzas de don Juan", y su autor un joven antropólogo hasta entonces desconocido por el mundo académico, llamado Carlos Castaneda, que con dicho escrito se graduó en la Universidad de California. 


Más allá de ser una mera tesis universitaria al uso, el autor pretendía glosar su iniciación en el mundo de la hechicería de los indios yaqui de la mano de un enigmático y poderoso chamán, Don Juan Matus, continuador de un linaje secreto de brujos toltecas. 


Castaneda encontró a Don Juan en una estación de autobuses en Nogales, Arizona, tomándole, en un principio, como una valiosa fuente de información para su investigación acerca de las "plantas de poder", psicotrópicos como el peyote, el cactus de San Pedro, o los hongos enteógenos, sobre las que estaba trabajando. 


Pese a la fría y displicente acogida del viejo indio, éste consiguió movilizar la progresiva fascinación de Castaneda, quien en años sucesivos realizaría numerosas visitas a Don Juan en su residencia de Sonora (Méjico), donde a través de su aprendizaje del uso de alucinógenos asumiría su conversión en aprendiz de chamán. 


Don Juan introdujo a Castaneda en su círculo de brujos, compartiendo con él una visión del mundo de increíble complejidad. De hecho, en 1965 Castaneda abandonó la experimentación con las drogas, temeroso de estar perdiendo la razón, para iniciar un aprendizaje a la vez práctico e intelectual del que saldrían una serie de libros de enorme éxito: tras “Las enseñanzas de don Juan”, prologado por Octavio Paz, vieron la luz “Una realidad aparte” (1971), “Viaje a Ixtlán” (1973), “Relatos de poder” (1975), “El segundo anillo de poder” (1977), “El don del águila” (1981), “El fuego interno” (1984), “El conocimiento silencioso” (1987), “El arte de ensoñar” (1993), y “El lado activo del infinito” (1999).



En este extraordinario ciclo literario, el autor presenta una concepción de la realidad absolutamente alejada de la visión cerrada y cartesiana a que nos hemos habituado en Occidente. 


Castaneda refiere que a la vez que recibía un aprendizaje “convencional”, Don Juan le hacía llegar enseñanzas sub-liminares (en un estado de “conciencia acrecentada”) que tardó años en recuperar. 


Solo la partida de su maestro de este mundo le puso en la situación de responsabilizarse del legado recibido, descubriéndose a sí mismo como un chamán moderno que asumió la decisión de compartir su sabiduría.


Carlos Castaneda - Documentales BBC



(Entrada publicada originalmente el 9 de enero de 2012)



Las enseñanzas De Carlos Castaneda


Carlos Castaneda - La Rueda Del Tiempo (Parte 1)



Carlos Castaneda - La Rueda Del Tiempo (Parte 2)



(Entrada publicada originalmente el 11 de enero de 2012)




El Ave Solitaria Que Busca El Conocimiento


"Somos como pájaros atrofiados. Nacimos con todo lo necesario para volar y, sin embargo, estamos permanentemente obligados a dar vueltas en torno a nuestro yo. El grillete que nos doblega es la importancia personal." 

(Carlos Castaneda: "Las enseñanzas de don Juan"


Carlos Castaneda cita a San Juan de la Cruz, el poeta místico español como epígrafe a su libro "Relatos de Poder". La cita es importante ya que de alguna manera, como un símbolo, sintetiza todo un cuerpo de conocimiento

Las condiciones del pájaro solitario son cinco. La primera, que se va a lo más alto; la segunda, que no sufre compañía aunque sea de su naturaleza; la tercera, que pone el pico al aire; la cuarta, que no tiene determinado color; la quinta, que canta suavemente. 


Los "hombres de conocimiento" de la tradición que enseña Don Juan Matus, el mítico brujo que toma “bajo su ala” a Castaneda, se convierten literal y metafóricamente en ese pájaro solitario. El vuelo es abstracto, pero necesita del ejemplo de la concreción para elevarse a las alturas de los cielos metafísicos. 


Si bien la obra de Castaneda plantea una disciplina extraordinaria (impecable en sus palabras), casi impracticable para un hombre común embebido en el paradigma cultural que padecemos, la idea fundamental del pájaro solitario contiene una enseñanza hasta cierto punto accesible y, sobre todo, sumamente relevante para nuestra experiencia cotidiana. 


Admite una lectura dentro de un marco de psicología existencial, donde no necesariamente se tiene que "pertenecer a..." y practicar una tradición oculta, como el llamado sendero del nagual. Básicamente: el descondicionamiento o la desprogramación de la colectividad para el surgimiento de la individualidad. La máxima que todos hemos escuchado al punto del lugar común: SÉ TÚ MISMO. 


Si es que existe dentro de nosotros "un espíritu allende y sobre todo aquende", la ilusión del ego y de la construcción lingüística del yo (de ese diálogo interno que modela un mundo límite), entonces la forma de acceder o, mejor dicho, de ser poseído por el espíritu es abandonar la programación cultural de la que somos objeto. “La cultura es tu sistema operativo”, dijo Terence McKenna, haciendo uso del lenguaje cibernético. Y dentro de ese código existen solamente ciertas posibilidades de ejecución: no podemos volar si somos hombres como los hombres. Pero si somos un hombre solitario, “que no sufre compañía aunque sea de su naturaleza” podemos no tener “determinado color” y elevarnos a las alturas intocadas. Paradójicamente, el "pájaro-hombre solitario" es el que está más unido con toda la existencia, al estar unido consigo mismo. La palabra "alone" proviene de "all-one": TODO UNO. 


No es necesario invocar dotes espirituales de mística trascendental para asimilar esto y dar fruto. La verdadera "divisa de cambio" del universo es la energía. Vivimos en un mercado voraz (vampírico en su inconsciencia) de flujos energéticos, devorando y siendo devorados por nuestros semejantes y posiblemente por fuerzas y entidades invisibles. 


Todas nuestras relaciones son transferencias de energía, pero dentro de esta vorágine en la que rara vez tenemos control, es posible encontrar un equilibrio que es también una ética. 


De entrada, alimentarse del "sí mismo" de tal forma que no necesitemos conectarnos permanente a la corriente energética del sistema colectivo y cultural de nuestros semejantes. 


Conjeturo que, y esto es una teoría optimista, sólo así sería posible entablar una circulación de energía "NO-predatorial"


Tal vez esta sea la física iluminada del amor: una relación alada en la cual la energía NO se consume, se crea. Y al crear más energía, el universo lo celebra y te sonríe. 

Ese es el polvo de luz, el polvo de hadas, el polvo enamorado más allá de la muerte. 

Alejandro Martínez Gallardo 

(Fuente: http://pijamasurf.com/, entrada publicada originalmente el 11 de junio de 2013)